Esos Locos Bajitos

A menudo los hijos se nos parecen,
asi nos dan la primera satisfaccion;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocacion.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada cancion.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un dia
nos digan adios.

Joan Manuel Serrat

Llegar a Viejo

Si se llevasen el miedo,
Y nos dejasen lo bailado
Para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado
Y con animo suficiente.

Y despues de darlo todo,
En justa correspondencia,
Todo estuviese pagado
Y el carnet de jubilado
Abriese todas las puertas.
Quizas llegar a viejo
Seria mas llevadero,
   Mas comfortable,
   Mas duradero.

Si el ayer no se olvidase
   tan aprisa.
Si tuviesen mas cuidado
   en donde pisan.

Si se viviese entre amigos
Que al menos,
De vez en cuando,
Pasasen una pelota.
   Si el cansancio y la derrota
   No supiesen tan amargos.

Si fuesen poniendo luzes
En el camino, a medida
Que el corazon se acobarda
Y los angeles de la guarda
Diesen señales de vida

Quizas llegar a viejo
Seria mas razonable,
   Mas apacible,
   Mas transitable.

Ay...si la veterania
   fuese un grado.
Si no se llegase huerfano
   a ese trago.

Si tuviese mas ventajas
Y menos inconvenientes.
Si el alma se apasionase,
El cuerpo se alborotase,
Y las piernas respondiesen.

Y del pedazo de cielo
Reservado para cuando
Toca entregar el equipo,
Repartiesen anticipos
A los mas necesitados.

Quizas llegar a viejo
Seria todo un progreso,
   Un buen remate,
   Un final con beso.

En lugar de arriconarlos
   en la historia.
Convertidos en fantasmas
   con memoria.

Si no estuviese tan oscuro
A la vuelta de la esquina.
O simplemente si todos
Entendiesemos que todos
Llevamos un viejo encima.

Joan Manuel Serrat

Una de piratas

Todos los piratas tienen
un temible bergantin,
con diez cañones por banda
y medio plano de un botin
que enterraron en la orilla
de una playa en las Antillas.

Todos los piratas tienen
un lorito que habla en frances,
al que relatan el glosario
de una historia que no es
la que cuentan del corsario.
Ni tampoco lo contrario.

Por un quitame esas pajas te pasan por la quilla.
Pero en el fondo son unos sentimentales
que se graban en la piel
a la reina del burdel
y se la llevan puesta a recorrer los mares.

Marchando una de piratas . . .
Larga vida y gloria eterna.
Para hincarles de rodillas
hay que cortarles las piernas.

Todos los piratas tienen
atropellos que aclarar,
deudas pendientes y asuntos
de los que mejor no hablar.
Se beben la vida de un trago
y se rien con descaro.

Hasta que un dia, temblando
en la popa de un velero,
la encuentran, y traicionando
la ley del filibustero,
no reclaman el rescate
y rehuyen el combate.
Cuando los piratas son hombres enamorados
de una piel que huele a jazmines, rompen promesas
con sus hermanos del ayer
y huyen al amanecer
rumbo a un puerto que aun no ha puesto precio a su cabeza.

Marchando una de piratas . . .
Nadie doblego su espada
y basto una mujer hermosa
para cortarles las alas.

No hay historia de piratas
que tenga un final feliz.
Ni ellos ni la censura
lo podian permitir.
Por la espalda, en una esquina,
gente a sueldo los asesina.

Joan Manuel Serrat

De Vez en Cuando la Vida

De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
coge nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como el niño
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.

Joan Manuel Serrat

Mediterraneo

Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por dondequiera que vaya,

y amontonado en tu arena
tengo amor, juegos y penas.
Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto enterno
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

A fuerza de desvinturas,
tu alma es profunda y oscura.

A tus atardeceres rojos
se acostubraron mis ojos
como el recodo al camino...

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero...

Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterraneo.

Y te acercas, y te vas
despueés de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
Eres como una mujer
perfumadita de brea

que se añora y se quiere
que se conoce y se teme.

Ay, si un día para mi mal
viene a buscarme la parca.
Empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.

Y a mi enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo...

En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista...

Cerca del mar. Porque yo
nací en el Mediterraneo.

Joan Manuel Serrat

Juan y José

Juan y José
sentados contra el moro del frontón
hacían planes mientras reponían fuerzas.
Dudaban
entre ir a la escuela o al río a pescar,
cuatro cangrejos para la merienda.
Nadie jamás
vio amigos más unidos que esos dos
que a un tiempo descubrieron
el fuego del licor, el brillo del dinero,
el automóvil, el cine y la mujer.

Tibio era el Sol,
ancha la mar
y el mundo aún
por estrenar.

A Juan y José
se les acabó pronto la niñez
segada con la mies, pisada por los bueyes.
Y mientras José
tomaba los caminos de la mar
el otro le despidió desde el muelle.
Del que se fue
llegaron cartas con olor a ron
cargadas de promesas
que Juan leía mientras ponían la mesa
y releía sin prisa en el café.

Caña dulce,
mamey colorao
verde la palma,
blanca la garza,
con un ojo abierto, en la charca,
vigila el caimán.

      Cómo puedes conformarte, Juan
      con un solo cielo si hay toda una América
      del otro lado del mar.

José viajó
de las Antillas a la Cruz del Sur,
Huaquero en Fundación, buhonero en la Puna,
cafisho
en un quilombo flotante en el Paraná,
y con los años llegó a hacer fortuna.
Juan se quedó
trabajando la tierra y se casó
con su novia de siempre.
Después los años discurrieron mansamente . . .
Frio en invierno y en verano calor.

Tibio era el Sol
los días que
llegaban cartas
de José.

Juan y José
volvieron a encontrarse en el frontón
medio siglo después, y como si tal cosa
Juan preguntó:
A cuál le vas . . . azul o colorao . . . ?
y respondió el indiano:
      Al que vaya esa moza . . .
      Qué cosas, Juan,
      tanto rodar y estamos otra vez
      en donde lo dejamos . . .

Pero a ti, Pepe, que te quiten lo bailado . . .
Y gracias, Pepe, por llevarme a bailar.

Caña dulce,
mamey colorao.
Tú cabalgabas y yo iba a la grupa
en las largas tardes junto a la estufa
del viejo café.

Con las alas de tus cartas, José,
atravesé todos los cielos de América
contigo,
amigo.

Joan Manuel Serrat

Serrat